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Consejos para practicar sexo anal saludable, ¿sin dolor?




La sexualidad y la atracción sexual son un mundo en sí mismo. El sexo anal –en parejas heterosexuales– puede ser fuente de un gran placer sexual, si se practica de forma correcta.

El sexo anal está rodeado de numerosos tabúes sociales y prejuicios personales, que provienen de una escasa y deficiente información y de creencias religiosas. 

Si bien en la Antigüedad era practicado con cierta regularidad, pasó a la Modernidad estigmatizado en la Edad Media como una práctica “anti natura” y solo para hombres homosexuales, que debía evitarse a toda costa (recordemos, además, que el sexo era solo para la reproducción, no para sentir placer).

La verdad es que el deseo sexual y la atracción sexual hacen que la persona se quiera liberar y se entregue más libremente al placer, y una forma de obtenerlo es la estimulación anal, sobre todo en los hombres. Y en las mujeres puede llegar a ser muy satisfactorio.

Incluir el sexo anal en las rutinas sexuales puede ser muy placentero y una manera más abierta de experimentar la sexualidad. Ahora bien, es necesario que antes te informes sobre las prácticas más seguras, que no hagan daño a tu pareja y que genere el placer sexual que se busca al tener sexo.

La calma es uno de los aspectos más importantes para poder practicar el sexo anal

Autoexploración y estimulación

No creas que porque eres hombre, sentir placer sexual al tener estimulación anal tiene que ver con tu orientación sexual. Eso es un mito cuyo fundamento está basado en prejuicios culturales.

La autoexploración es importante: la próstata está ubicada a escasos centímetros de la entrada del recto, y cuando se estimula provoca erecciones y un gran placer en los hombres.

Por otra parte, la exploración anal masculina puede resultar incluso terapéutica porque puede prevenir trastornos prostáticos.

El ano es una zona erógena, para ellas y ellos, y aprender a estimularlo trae más beneficios que molestias.

Tómate tu tiempo

Tener sexo anal no es igual al coito. Sin duda que el ano es diferente a la vagina y no se dilata de la misma forma. Hay que estimularlo correcta y pacientemente, pues de lo contrario puede producir dolor en la mujer, y el consecuente rechazo de la práctica.

El sexo anal no tiene por qué ser doloroso. Los besos y las caricias irán relajando los músculos.

Una buena lubricación

El lubricante es imprescindible cuando vas a tener sexo anal. Si bien el deseo sexual hace que la vagina lubrique naturalmente, no ocurre lo mismo con el ano. 

Cuando vayas a penetrar a tu pareja, debes hacerlo con lentitud y cuidado, de este modo el esfínter se irá dilatando poco a poco. Puedes introducir primero un dedo para que el ano vaya abriéndose. 

Trata de que el lubricante sea hidrosoluble para que el látex del preservativo no se rompa, además de que evitará heridas por la fricción.

Usa preservativos

La práctica del sexo anal es mucho más segura si se realiza con preservativos. La razón es puramente higiénica: las paredes del ano y del recto se rompen con mucha facilidad, las cuales pueden producir micro heridas y a través de ellas bacterias y virus viajarían al torrente sanguíneo.

El preservativo y el lubricante reducen este riesgo, y aumentan el placer sexual de ambos.

Un último consejo: no lleves ni el pene, ni los dedos ni juguetes sexuales que hayan sido introducidos previamente en el ano a la boca o a la vagina sin antes lavarlos. Hay bacterias que viven en el recto que pueden producir 

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